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Thursday,13 Dec 2012

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Justin Henderson is responsible for most of the the text on this site. Justin is an established writer, having published six novels as well as many non-fictions and travel guides. When he’s not writing, he’s usually riding waves on a surfboard or a paddleboard in Sayulita or Punta de Mita.

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12/12/12 Mañana

Este es un gran día aquí en Sayulita y en todos lados para aquellos que creen en convergencias, numerología, pensamiento mágico y esas tonterías universales. Este fue el último día en muchos años que los tres números -día, mes, año- serán los mismos.

También algo relevante esta semana, según el calendario Maya, el mundo se acabará ya sea hoy o el 21 de Dic, así que alisten sus escotillas.

Personalmente creo que la imposición de los números -un calendario- en tiempos pasados es sólo eso, una imposición. Pero entonces, la energía humana se pone detrás de la idea generada por lo números, y de repente los números importan. 12/12/12.

Mientras tanto, en Sayulita, esta noche es la última noche de la celebración de una semana de la Virgen de Guadalupe. Otra especie de significado.

¿Qué se hace en el 12/12/12? Bueno, no hay muchas olas esta semana, lancé mi tabla con remo en la playa norte y remé hasta Punta Sayulita, donde las primeras de varias docenas de casas lujosas comienzan a construirse, con todo y la casa club. La colina boscosa de allá se ve algo rasgada por el momento -hay mucho concreto y casi nada de estilo todavía- pero ya que estén listos los edificios y el paisaje haya sido moldeado, esperemos que se vea como, bueno, como donde vive la gente rica con buen gusto en Sayulita. Por lo menos ese es el plan.

Remar es grandioso esta parte del año. Agua cristalina, peces saltanto, pelicanos en cada roca. Busqué a la primera ballena de la temporada, que falló en mostrarse (como lo hizo el tsunami que acabaría al mundo) -pero cualquier día de estos. Los mantendremos informados de las ballenas y el fin del mundo. Solo vean el blog.

Justo antes del mediodía, corredores portando antorchas desde el sitio original de la visión de la Virgen de Guadalupe, cerca de Ciudad de México, llegaron y entraron a nuestra pequeña iglesia en la plaza, donde se cantó una conmovedora canción a la virgen. Tuve que hacer un gran esfuerzo para evitar las lágrimas, no soy del tipo que le gusta exhibirse en público, pero esa canción lleva un mensaje tan ardientemente dulce, no tanto en las palabras, sino en la melodía, cargada de la dulce voz de las mujeres, uno simplemente sucumbe, y las deja fluir. No por Jesús, María o Juan Diego, sino por la canción.

A los doce minutos y doce segundos después del mediodía del 12/12/12, en la playa, un abigarrado grupo de visitantes, locales, surfos, hippies, y quien haya querido ser parte de ello unieron manos, formaron un círculo, y con nuestro hombre de didgeridú soplando una concha de caracol e informalmente rezando a los cuatro vientos, los cuatro puntos del compás, a las cuatro esquinas del mundo sagrado, el círculo de gente sostuvo las manos y encontró sus seres de la infancia otra vez, y el mundo no se acabó.

12/12/12 Tarde

Regresamos al pueblo para el cambio de la tarde, y encontramos la plaza llena de gente pero relativamente serena a las 8 pm. Todos esperaban, anticipando. Después de un rato, la sirena de la policía nos notificaba que el desfile se aproximaba. La tropa de bailarines aztecas guadalupanos llegó primero, agitando las maracas y saltando al compás del tambor. Seguidos de la virgen en una camioneta, o mejor, un par de vírgenes en la camioneta, una viendo al frente, la otra viendo atrás, ambas se veían solemnemente guadalupanas. Detrás de la camioneta, un pequeño desfile de ciudadanos, seguidos de una banda de música que tocaba la canción de la guadalupana, seguidos de muchos hombres y algunas mujeres vestidas elegantemente, montados a caballo. Pausaron en la calle de la plaza, una multitud se acercó al rededor, la banda comenzó a tocar y los caballos bailaron.

Caballos bailarines, bandas marchantes, canciones en la iglesia, niños en la plaza, hippies agarrados de las manos con surfos y turistas; la concha de caracol suena, las olas rompen, pelícanos que pasan volando en la luz de la mañana. Me gusta este pueblo. ¿Qué podría no gustarme? Somos afortunados por estar aquí, sin importar la fecha.